La cirugía ortognática es un procedimiento quirúrgico que busca corregir deformidades faciales y problemas bucales, logrando un equilibrio estético y funcional. Se utiliza para tratar maloclusiones dentales como retrognatia mandibular, prognatismo mandibular, asimetría facial, mordida abierta y rotación facial. Tras un estudio del paciente, se planifica y simula el proceso quirúrgico. La preparación incluye el uso de aparatos fijos y una dieta blanda. La duración de la cirugía varía según el caso y la recuperación puede requerir semanas. Esta cirugía está estrechamente relacionada con la ortodoncia, buscando resultados óptimos en la función masticatoria y estética facial.

 

¿Qué es la cirugía ortognática?

La cirugía ortognática es un procedimiento quirúrgico que tiene como objetivo corregir las deformidades faciales y los problemas bucales que afectan tanto a la función como a la estética del paciente. Se centra en corregir la posición de los huesos maxilar y mandibular para lograr un equilibrio perfecto entre los diferentes rasgos faciales. Esta cirugía se realiza en combinación con un tratamiento de ortodoncia para obtener resultados óptimos.

Deformidades faciales y problemas bucales

La cirugía ortognática se utiliza para corregir deformidades dento-craneo-maxilofaciales que causan problemas tanto estéticos como funcionales. Estas deformidades pueden incluir una mandíbula retruida o protruida, asimetría facial, mordida abierta o rotación facial. Estas condiciones pueden afectar la función masticatoria, la respiración y la apariencia facial del paciente.

Objetivo de la cirugía ortognática

El objetivo principal de la cirugía ortognática es restablecer el equilibrio facial y mejorar la función masticatoria del paciente. Al corregir las irregularidades en la posición de los huesos faciales, se busca lograr una armonía facial y una correcta oclusión dental. Esto no solo mejora la apariencia del paciente, sino que también contribuye a una mejor calidad de vida en términos de función y bienestar oral.

Proceso de planificación y estudio del paciente

Antes de realizar la cirugía ortognática, se realiza un minucioso proceso de planificación y estudio del paciente. Esto incluye un estudio en tres dimensiones con rayos X para evaluar la posición de los huesos y planificar el procedimiento quirúrgico de manera precisa. Además, se lleva a cabo una evaluación exhaustiva de la función masticatoria, la estética facial y la salud oral en general. Esto permite desarrollar un plan de tratamiento personalizado y adaptado a las necesidades específicas del paciente.

Maloclusiones dentales que trata la cirugía ortognática

Retrognatia mandibular

La retrognatia mandibular es una maloclusión dental que se caracteriza por una posición posterior del maxilar inferior, lo que provoca desequilibrios en el perfil facial y dificultades en la función masticatoria. La cirugía ortognática puede corregir esta condición reposicionando el hueso mandibular para lograr una correcta alineación dental y mejorar la armonía facial.

Prognatismo mandibular

El prognatismo mandibular se refiere a una protrusión excesiva del maxilar inferior, lo que ocasiona un desequilibrio estético y funcional en la cara y la oclusión dental. Gracias a la cirugía ortognática, es posible recolocar la mandíbula y maxilar, corrigiendo esta maloclusión y mejorando la apariencia facial, así como la función masticatoria.

Asimetría facial

La asimetría facial se caracteriza por una falta de simetría entre los lados derecho e izquierdo de la cara, lo que puede afectar tanto la estética como la función dental. Mediante la cirugía ortognática, es posible corregir desviaciones y desequilibrios faciales, logrando una mayor armonía y equilibrio en la apariencia facial.

Mordida abierta y rotación facial

La mordida abierta y la rotación facial son maloclusiones dentales que afectan tanto la estética como la función masticatoria. La mordida abierta se caracteriza por la falta de contacto entre los dientes superiores e inferiores al cerrar la boca, mientras que la rotación facial implica una torsión de la cara. La cirugía ortognática puede corregir estas condiciones, restableciendo una correcta alineación dental y mejorando la función masticatoria y la apariencia facial.

Preparación del paciente para la cirugía ortognática

Uso de aparatos fijos y dieta blanda

La preparación del paciente es fundamental para el éxito de la cirugía ortognática. Antes de la intervención, es posible que se requiera el uso de aparatos fijos, como brackets o alambres especiales, para permitir que los dientes encajen correctamente una vez que los maxilares hayan sido recolocados. Estos aparatos ayudarán a preparar la dentadura y asegurar que los dientes estén alineados de manera adecuada para la cirugía. Es importante seguir todas las indicaciones del ortodoncista en cuanto al empleo y cuidado de estos aparatos. Además, durante el periodo de preparación, se recomienda seguir una dieta blanda. Esto implica consumir alimentos que sean fáciles de masticar y tragar, evitando aquellos que requieran una mayor presión o dificultad para procesar. Los alimentos blandos ayudarán a evitar posibles complicaciones y permitirán una mejor recuperación después de la cirugía. Es esencial seguir las recomendaciones del equipo médico y cumplir con todas las indicaciones antes de someterse a la cirugía ortognática. Una buena preparación garantizará mejores resultados y facilitará la recuperación postoperatoria.

Duración y recuperación de la cirugía ortognática

Duración del procedimiento quirúrgico

La duración del procedimiento quirúrgico de la cirugía ortognática varía dependiendo de la complejidad de cada caso. Por lo general, suele tener una duración de entre 3 y 4 horas. Es importante tener en cuenta que esta estimación no incluye el tiempo necesario para la preparación preoperatoria y el tiempo de recuperación postoperatoria.

Recuperación postoperatoria y reincorporación a actividades

Después de someterse a una cirugía ortognática, es normal que el paciente experimente cierto grado de incomodidad y necesite un tiempo de recuperación adecuado. Durante las primeras semanas, puede ser necesario seguir una dieta blanda para permitir que los tejidos se curen correctamente. Además, es fundamental seguir las instrucciones del cirujano maxilofacial y mantener una buena higiene bucal para favorecer la recuperación. Es posible que se necesite el uso de aparatos fijos durante un tiempo para permitir que los dientes encajen correctamente una vez que los maxilares hayan sido reposicionados. En cuanto a la reincorporación a las actividades cotidianas, esto puede variar de un paciente a otro y dependerá de la evolución personal de cada caso. Por lo general, se estima que la recuperación postoperatoria puede requerir entre 2 y 3 semanas antes de que el paciente pueda regresar a sus actividades normales. Es importante recordar que cada paciente es único y que los tiempos de recuperación pueden variar. Por eso, es imprescindible seguir las indicaciones del equipo médico y acudir a las revisiones programadas para evaluar el progreso y asegurar una recuperación exitosa.

Relación entre la cirugía ortognática y la ortodoncia

La cirugía ortognática y la ortodoncia son dos tratamientos estrechamente relacionados que buscan corregir la posición de los dientes y los huesos faciales para restablecer la función masticatoria y mejorar la estética facial. La ortodoncia es un tratamiento que se encarga de corregir las alteraciones dentales, como los apiñamientos o la malposición de los dientes, utilizando aparatos fijos u otros dispositivos. Sin embargo, en algunos casos, estas maloclusiones dentales están también asociadas a una deformidad en los huesos maxilares, lo que requiere de una intervención quirúrgica para lograr una solución definitiva. Es en este punto donde la cirugía ortognática juega un papel fundamental. A diferencia de la ortodoncia, la cirugía ortognática aborda no solo los problemas dentales, sino también las deformidades faciales causadas por la posición incorrecta de los maxilares. El trabajo en equipo entre el ortodoncista y el cirujano maxilofacial es esencial para lograr resultados óptimos. Antes de la cirugía, el ortodoncista se encargará de preparar los dientes y la mandíbula para el procedimiento quirúrgico, mediante la colocación de aparatos fijos o el uso de alineadores removibles. Posteriormente, el cirujano maxilofacial realizará la intervención quirúrgica para reposicionar los maxilares de acuerdo a la planificación previa. Una vez finalizada la cirugía, el ortodoncista continuará con el tratamiento de ortodoncia para ajustar los dientes y lograr una correcta oclusión. Esta combinación de tratamientos permite alcanzar resultados óptimos tanto en términos de funcionalidad como de estética facial. La cirugía ortognática y la ortodoncia trabajan en conjunto para restablecer el equilibrio facial, mejorar la función masticatoria y brindar al paciente una sonrisa armoniosa y satisfactoria.

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